toma de decisiones para Gerentes Administrativos que están implicados en la Esclerosis Múltiple MÉRIDA, MÉXICO

toma de decisiones

Date:04 Jun, 2016

toma de decisiones para Gerentes Administrativos que están implicados en la Esclerosis Múltiple MÉRIDA, MÉXICO

toma de decisiones y estrategias de comunicación para Gerentes Médicos Administrativos que están implicados en la Esclerosis Múltiple Cumbre Inter Institucional IMSS-­2016” MÉRIDA, MÉXICO.

 La toma de decisiones acertadas combinan dos destrezas muy diferentes: cerebro izquierdo y lo que hay que tener.

Cerebro izquierdo es la forma reducida de decir “enfoque deliberado y analítico para resolver problemas”. Este es un nombre un tanto inapropiado, claro está, porque ambos hemisferios cerebrales se utilizan en múltiples cometidos. Pero, en la medida en que el cerebro izquierdo está más íntimamente asociado al razonamiento lógico, el término es acertado. Utilizar el cerebro izquierdo significa lo siguiente en la toma de decisiones :

  • Conocer las diferencias entre lo que podemos controlar y lo que no, entre acción y predicción.
  • Conocer la diferencia entre el rendimiento absoluto y el relativo, entre los momentos en que necesitamos hacerlo bien y aquellos en que debemos hacerlo mejor que los demás.
  • Darse cuenta de si es mejor pecar por actuar y fracasar, o no actuar.
  • Determinar si estamos actuando como individuos solitarios o como líderes en un contexto organizativo, al tiempo que estimulamos a los demás a que tengan un gran rendimiento.

Nuestro lado emocional es un elefante y el racional, su jinete. Encaramado sobre el elefante, el jinete sujeta las riendas y parece ser el líder. Pero el control del jinete es precario, porque es muy pequeño comparado con el elefante.

El ansia del elefante por la gratificación inmediata es lo opuesto a la fortaleza del jinete, que tiene capacidad para ver a largo plazo, planificar y pensar más allá del momento. Pero el elefante también tiene fortalezas enormes y el jinete, debilidades muy serias. El territorio del primero son las emociones: el amor, la compasión, la simpatía y la lealtad o el instinto de proteger a sus hijos. Para progresar hacia un objetivo hay que contar con la energía y la determinación del elefante. El jinete, en cambio, no deja de darle vueltas a las cosas: tiende a analizar y pensar excesivamente en ellas.

En el contexto de la gestión, si queremos que las cosas cambienen la toma de decisiones , tenemos que apelar tanto al jinete como al elefante. El primero aporta la planificación y la dirección; y el segundo, la energía. Por lo tanto, si llegamos a los jinetes de nuestro equipo pero no conseguimos llegar a los elefantes, nuestro equipo tendrá comprensión sin motivación. Si llegamos a los elefantes pero no a sus jinetes, tendremos pasión sin dirección. En ambos casos, los errores pueden paralizar la ejecución. Un elefante reticente y un jinete que piense demasiado pueden hacer que no se produzca ningún cambio. Pero cuando van al unísono, el cambio es fácil.

 

Dr. Francisco Sánchez BTS LATAM

 

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